
Los cuentos infantiles son un estupendo instrumento de trabajo para el logopeda.
En primer lugar, hay que tener en cuenta que hablamos de "contar" un cuento, no de leerlo simplemente; contarlo implica utilizar recursos expresivos, mímicos y de interactividad que no se dan en la lectura. Contar cuentos es generar comunicación. Para que esto sea así es necesario que el cuento tenga un marco referencial claro, que el niño identifique los personajes y lo que ocurre y formular un desenlace que ellos entiendan.
Es fundamental también adaptar la elección del cuento a la edad e intereses del niño.
A modo de orientación:
0-2 años: Fundamentalmente se utilizan libros de imágenes, en formato resistente y desplazables.
A partir de tres años: la etapa de los porqués. Les atraen cuentos que narran cosas de la vida cotidiana, y aquellos en los que intervienen animales. Es aconsejable colocarlos en un lugar al que puedan acceder fácilmente.
A partir de cinco años: el interés se deriva ahora hacia los escenarios y los personajes fantásticos. Empiezan a cobrar relevancia la trama y las características de los personajes.
A partir de los seis años: buen momento para empezar a inculcarles valores a través de los cuentos. Empiezan a cobrar importancia para ellos los personajes secundarios, y los protagonistas se convierten en héroes o heroínas.
A partir de los ocho años: Se mimetizan con los personajes, la trama cobra toda su importancia. Reinterpretan los cuentos según su imaginación.
Los cuentos tienen un enorme valor educativo por cuanto favorecen la comunicación, la adquisición de vocabulario, la formación en valores humanos, el desarrollo de la imaginación y de la creatividad, puede ayudarles a entender la realidad y son un buen entretenimiento.
Pero además pueden tener otras aplicaciones.
En mi caso concreto, utilicé imágenes de los cuentos favoritos de mi hijo para hacer un memory con el que trabajar su capacidad de atención y de memoria y la asociación de parejas.
En primer lugar, hay que tener en cuenta que hablamos de "contar" un cuento, no de leerlo simplemente; contarlo implica utilizar recursos expresivos, mímicos y de interactividad que no se dan en la lectura. Contar cuentos es generar comunicación. Para que esto sea así es necesario que el cuento tenga un marco referencial claro, que el niño identifique los personajes y lo que ocurre y formular un desenlace que ellos entiendan.
Es fundamental también adaptar la elección del cuento a la edad e intereses del niño.
A modo de orientación:
0-2 años: Fundamentalmente se utilizan libros de imágenes, en formato resistente y desplazables.
A partir de tres años: la etapa de los porqués. Les atraen cuentos que narran cosas de la vida cotidiana, y aquellos en los que intervienen animales. Es aconsejable colocarlos en un lugar al que puedan acceder fácilmente.
A partir de cinco años: el interés se deriva ahora hacia los escenarios y los personajes fantásticos. Empiezan a cobrar relevancia la trama y las características de los personajes.
A partir de los seis años: buen momento para empezar a inculcarles valores a través de los cuentos. Empiezan a cobrar importancia para ellos los personajes secundarios, y los protagonistas se convierten en héroes o heroínas.
A partir de los ocho años: Se mimetizan con los personajes, la trama cobra toda su importancia. Reinterpretan los cuentos según su imaginación.
Los cuentos tienen un enorme valor educativo por cuanto favorecen la comunicación, la adquisición de vocabulario, la formación en valores humanos, el desarrollo de la imaginación y de la creatividad, puede ayudarles a entender la realidad y son un buen entretenimiento.
Pero además pueden tener otras aplicaciones.
En mi caso concreto, utilicé imágenes de los cuentos favoritos de mi hijo para hacer un memory con el que trabajar su capacidad de atención y de memoria y la asociación de parejas.
También realicé puzzles con imágenes especialmente significativas para él extraídas de algunos de los cuentos que le gustaban, y así conseguí estimularle para realizar esta actividad, necesaria en su caso para entrenarle en la visión global y en la integración de detalles.
Todos los datos están extraídos de "Los cuentos infantiles como una herramienta de trabajo en el ámbito de la logopedia", artículo de Daniel Oscar Rodríguez Boggia, especialista en Educación Especial y Logopedia.



